martes, 5 de octubre de 2010
DESESPERANZA DE UNA MUERTE INÚTIL POR JESUS MARÍA PEÑA MARÍN
DESESPERANZA DE UNA MUERTE INÚTIL
Cuando la muerte al fin corroa mi talón de Aquiles
y mi cuerpo pase a posesionase del territorio de nadie
y mi sangre penetre por los poros de la tierra
y mi alma al igual que el cuerpo y que la sangre
también penetre por los poros de la tierra.
Cuando la muerte sea una verdad de a puño
y todo siga igual
y sólo haya bronca y fiera espera
y llego a morir así de muerte tranquila
sin mi sangre ardiendo de violencia tratando de expulsar
el odio
si inútil mi sangre sigue corriendo por las venas
y no mancha los caminos por donde an de pasar nuestros
guerreros
si inútiles mis pasos no dejan huella en el bullicio
si el canto y el grito siguen prohibidos
si el latido del metal no se escucha en las entrañas del
camino al horizonte
si definitivamente muero así de muerte
con la suave tranquilidad de quien no existe
entonces amor
no llorés
no me llorés amor no me llorés
ya no vale la pena
Cuando la muerte al fin corroa mi talón de Aquiles
y mi cuerpo pase a posesionase del territorio de nadie
y mi sangre penetre por los poros de la tierra
y mi alma al igual que el cuerpo y que la sangre
también penetre por los poros de la tierra.
Cuando la muerte sea una verdad de a puño
y todo siga igual
y sólo haya bronca y fiera espera
y llego a morir así de muerte tranquila
sin mi sangre ardiendo de violencia tratando de expulsar
el odio
si inútil mi sangre sigue corriendo por las venas
y no mancha los caminos por donde an de pasar nuestros
guerreros
si inútiles mis pasos no dejan huella en el bullicio
si el canto y el grito siguen prohibidos
si el latido del metal no se escucha en las entrañas del
camino al horizonte
si definitivamente muero así de muerte
con la suave tranquilidad de quien no existe
entonces amor
no llorés
no me llorés amor no me llorés
ya no vale la pena
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2010,
DEL LIBRO: AÚN NO LOGRAN SEMBRARME DE SILENCIO
martes, 14 de septiembre de 2010
Gatos por Darío Jaramillo Agudelo
Gatos
Darío Jaramillo Agudelo
Estados de la materia.
Los estados de la materia son cuatro:
líquidos, sólido, gaseoso y gato.
El gato es un estado especial de la materia,
si bien caben las dudas:
¿es materia esta voluptuosa contorsión?
¿no viene del cielo esta manera de dormir?
y este silencio, ¿acaso no procede de un lugar sin tiempo?
Cuando el espíritu juega hacer materia
entonces se convierte en gato.
Darío Jaramillo Agudelo
Poeta novelista ensayista.
Obra poética:
Historias 1974.
Tratado de retorica 1978.
Poemas de amor 1986.
Del ojo a la lengua 1995.
Cantar por cantar 2001.
Gatos 2005.
Cuadernos de música.
Darío Jaramillo Agudelo
Estados de la materia.
Los estados de la materia son cuatro:
líquidos, sólido, gaseoso y gato.
El gato es un estado especial de la materia,
si bien caben las dudas:
¿es materia esta voluptuosa contorsión?
¿no viene del cielo esta manera de dormir?
y este silencio, ¿acaso no procede de un lugar sin tiempo?
Cuando el espíritu juega hacer materia
entonces se convierte en gato.
Darío Jaramillo Agudelo
Poeta novelista ensayista.
Obra poética:
Historias 1974.
Tratado de retorica 1978.
Poemas de amor 1986.
Del ojo a la lengua 1995.
Cantar por cantar 2001.
Gatos 2005.
Cuadernos de música.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Del poemario Pincel de Hierba por Óscar J. Gonzáles


Pincel de hierba
Nombre de una escritura que no se escribe. Nombrar el instante y su revelación. Lo lleno y vacío. Éxtasis y trance. Imagen y signo. Prueba experiencia y laberinto. Mirada que se ensaya en una temperatura insostenible. Calcinación e inmolación ante lo que se descubre y se cubre. Tiempo y memoria, reflexión y pensamiento: polen. Desembocadura y huella. Excrecencia. Clave y clavícula: rostro y máscara. Tanka, haikú, imaginismo, rubaiyyat, campo magnético: expiación de lo sutil. Se escribe para encontrar el oasis y perder la península. Ley y canon. Amapola y memoria: conclusión cabalística. Seña y señal, indicio e indicación al viajero. Sombra y claridad. Extensión de lo breve. Lo uno en lo otro: la analogía. Exorcismo. Copia, imitación y repetición: olvido y muerte. Adagia y voces. Tradición de la letra misma. La palabra es la morada del ser. Contemplación y visión: hundirse en la superficie. Inexplicable es lo que no está dicho. Intersticio y mediación. Medida de lo visible. Eso es lo que se quiere: medir lo visible por lo invisible. A cada uno lo suyo.
Óscar Jairo Gonzáles H.
IX
Sala de prostíbulo:
Luz lila
De la Infancia.
XXV
Estoy en la parte oscura
Morir de culpa:
Vencer es no pertenecerme.
XXXIX
En el camino desierto
Una palabra:
El pájaro de la soledad canta.
XLVI
Una mariposa atraviesa la infancia
La soledad del infinito:
Es la noche.
lunes, 16 de agosto de 2010
Mi Antioquia de German Isaza Gómez
Mi Antioquia
Por: Germán Isaza Gómez (K. Margo)
Yo vengo de una estirpe de heráldica blasones
enhiesta en el coraje, alegre en sus canciones
firme en la fé cristiana, de su doctrina en pos;
solares de una raza, de intrepidez altiva,
que desafía hasta al diablo que juega hasta la vida
y solo se arrodilla ante su madre y Dios.
Yo vengo de esa madre nutricia y abnegada
que canta entre los nácares y espumas de cascada
y en el acento diáfano del remanso sutil;
esa madre es Antioquia, radiante de belleza
amante del peligro, el amor, la tristeza
y alienta entre los cálices sonrientes del pensil.
Y vengo de está Antioquia de coplas y cantares
de afluvios montañeros, de todoas de palmaresd
de aroma de albahacas y eneldos y azahar;
la tierra del bambuco, pasillos y guavinas
la tierra del coraje…… la Antioquia de las minas
el suelo donde tengo mis eras y mi hogar.
Y vengo de esa Antioquia de abuelos linajudos
cuyos escapularios llevaban como escudos
y su machete el cinto como espada triunfal;
un Si de los abuelos, aún Si con amargura
era la más sagrada respetada escritura
de todas cuantas puedan llegar al notarial.
Y todo tradiciones y olor a mejorana
la Antioquia de Epifanio, mi Antioquia soberana
que es símbolo, es donaire y es gracia y emoción;
sus fuentes sus cascadas, sus lomas, sus barbechos
las cruces caprichosas que forman los helechos
y el surco perfumado que deja el azadón.
Yo vengo de esa Antioquia de arrestos y jayanes
que en lucha temeraria de intrépidos titanes
domaron selva virgen en azarosa lid.
pelearon con las fieras, domaron la manigua
corría por sus venas ardor de sangre antigua
del altanero cruce del indio con el Cid.
La papa, la arracacha, la col y los yucales
la espiga y la mazorca que brota en los maizales
la verde enredadera con vainas de frisol;
la malva y la borraja que crece en los senderos
el rojo y esmeralda que luce el sietecueros
y tiembla cual luceros cuando los besa el sol.
Venimos de otros hombres… austeros, linajudos
de corazones nobles… el lema en su escudo
era expresión compendio de machos… la razón;
varones de aguileña nariz y mente sana
camisa como nieve y el canto de la ruana
terciada con donaire, con aires de pendón.
La raza de Gregorio, la quema, la cogienda
el torso arisco y ágil, el potro de la hacienda
la Antioquia agreste y dura, de del trapiche y la miel,
la Antioquia del arriero, retrancas y mulera
el táparo, la yesca, la piedra y la barbera
metida en los bolsillos secretos del carriel.
La huerta, los naranjos, la casa campesina
trepada en la montaña cual nido en una encina
la vacas y terneros bramando en el corral;
el monte milenario… la albura de la peña
el jugo de los besos que vierte mi trigueña
cual miel almibarada chupada del panal.
Y vengo de esa Antioquia tenaz y religiosa
austera en sus principios, severa y cariñosa
de cármenes y espigas, de gesta en plenitud;
de todas, para mi alma la más hermosa tierra
la tierra de Cosiaca, Marañas y Juan Vera
gallarda en su opulencia avara en su virtud.
Yo vengo de esa estirpe de patriarcales gentes
la Antioquia, la del túnel, de industrias, de Gerentes,
La Antioquia poderosa… Antioquia la sin par;
Mi Antioquia soberana, Antioquia la sin par;
y como el mar no pudo venir a la Montaña
Y aunque muchos creyeron que era antioqueña la caña
Antioquia fué a besarse con su hijo el claro ma
Por: Germán Isaza Gómez (K. Margo)
Yo vengo de una estirpe de heráldica blasones
enhiesta en el coraje, alegre en sus canciones
firme en la fé cristiana, de su doctrina en pos;
solares de una raza, de intrepidez altiva,
que desafía hasta al diablo que juega hasta la vida
y solo se arrodilla ante su madre y Dios.
Yo vengo de esa madre nutricia y abnegada
que canta entre los nácares y espumas de cascada
y en el acento diáfano del remanso sutil;
esa madre es Antioquia, radiante de belleza
amante del peligro, el amor, la tristeza
y alienta entre los cálices sonrientes del pensil.
Y vengo de está Antioquia de coplas y cantares
de afluvios montañeros, de todoas de palmaresd
de aroma de albahacas y eneldos y azahar;
la tierra del bambuco, pasillos y guavinas
la tierra del coraje…… la Antioquia de las minas
el suelo donde tengo mis eras y mi hogar.
Y vengo de esa Antioquia de abuelos linajudos
cuyos escapularios llevaban como escudos
y su machete el cinto como espada triunfal;
un Si de los abuelos, aún Si con amargura
era la más sagrada respetada escritura
de todas cuantas puedan llegar al notarial.
Y todo tradiciones y olor a mejorana
la Antioquia de Epifanio, mi Antioquia soberana
que es símbolo, es donaire y es gracia y emoción;
sus fuentes sus cascadas, sus lomas, sus barbechos
las cruces caprichosas que forman los helechos
y el surco perfumado que deja el azadón.
Yo vengo de esa Antioquia de arrestos y jayanes
que en lucha temeraria de intrépidos titanes
domaron selva virgen en azarosa lid.
pelearon con las fieras, domaron la manigua
corría por sus venas ardor de sangre antigua
del altanero cruce del indio con el Cid.
La papa, la arracacha, la col y los yucales
la espiga y la mazorca que brota en los maizales
la verde enredadera con vainas de frisol;
la malva y la borraja que crece en los senderos
el rojo y esmeralda que luce el sietecueros
y tiembla cual luceros cuando los besa el sol.
Venimos de otros hombres… austeros, linajudos
de corazones nobles… el lema en su escudo
era expresión compendio de machos… la razón;
varones de aguileña nariz y mente sana
camisa como nieve y el canto de la ruana
terciada con donaire, con aires de pendón.
La raza de Gregorio, la quema, la cogienda
el torso arisco y ágil, el potro de la hacienda
la Antioquia agreste y dura, de del trapiche y la miel,
la Antioquia del arriero, retrancas y mulera
el táparo, la yesca, la piedra y la barbera
metida en los bolsillos secretos del carriel.
La huerta, los naranjos, la casa campesina
trepada en la montaña cual nido en una encina
la vacas y terneros bramando en el corral;
el monte milenario… la albura de la peña
el jugo de los besos que vierte mi trigueña
cual miel almibarada chupada del panal.
Y vengo de esa Antioquia tenaz y religiosa
austera en sus principios, severa y cariñosa
de cármenes y espigas, de gesta en plenitud;
de todas, para mi alma la más hermosa tierra
la tierra de Cosiaca, Marañas y Juan Vera
gallarda en su opulencia avara en su virtud.
Yo vengo de esa estirpe de patriarcales gentes
la Antioquia, la del túnel, de industrias, de Gerentes,
La Antioquia poderosa… Antioquia la sin par;
Mi Antioquia soberana, Antioquia la sin par;
y como el mar no pudo venir a la Montaña
Y aunque muchos creyeron que era antioqueña la caña
Antioquia fué a besarse con su hijo el claro ma
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